España, un país que crece sin nacer
España nunca había tenido tantos habitantes. Según la Estadística Continua de Población del Instituto Nacional de Estadística, publicada en febrero de 2026, el país contaba con 49.570.725 residentes el 1 de enero de ese año, la cifra más alta de la serie histórica. Detrás de ese récord, sin embargo, se esconde una paradoja: España crece, pero apenas nace.
En el último trimestre de 2025, todo el aumento se debió a personas nacidas en el extranjero, que por primera vez superan los diez millones, mientras que el número de residentes nacidos en España disminuyó. Entre los inmigrantes llegados en esos meses, las tres nacionalidades más frecuentes fueron la colombiana, la venezolana y la marroquí. Dos de ellas son latinoamericanas: muchos de los recién llegados comparten con el país de acogida la lengua y, a menudo, una larga historia común.
Los nacimientos cuentan otra historia. En 2025 nacieron en España unos 321.000 niños, según una estimación todavía provisional del mismo instituto. Es una cifra algo superior a la del año anterior, lo que rompería una década de descensos si los datos definitivos lo confirman, pero muy inferior a los más de 420.000 nacimientos de 2015. En el mismo año murieron casi 447.000 personas, de modo que el saldo natural(1) fue negativo en más de 120.000. Las madres, además, lo son cada vez más tarde: uno de cada diez bebés nace ya de una mujer de 40 años o más.
Las causas de esta baja natalidad son múltiples y se discuten: la precariedad del empleo juvenil, el precio de la vivienda, que retrasa la emancipación(2), o la dificultad de conciliar(3) la vida familiar y la profesional. En julio de 2025, el Gobierno amplió a diecinueve semanas el permiso por nacimiento de cada progenitor. Es un avance real, pero ningún permiso, por largo que sea, basta por sí solo para cambiar una decisión tan íntima como la de tener un hijo.
Queda la pregunta de fondo. La inmigración contribuye hoy a sostener la población activa y, con ella, las pensiones de una sociedad que envejece. Pero no es una solución automática: los recién llegados también envejecerán, y su integración exige políticas de vivienda, de formación y de reconocimiento de títulos. España no puede elegir entre natalidad e inmigración. Tendrá que pensar en ambas a la vez y decidir, sin esperar más, qué país quiere ser dentro de veinte años.
- (1) el saldo natural (o vegetativo) : le solde naturel (naissances moins décès)
- (2) la emancipación : ici, le départ du domicile des parents
- (3) conciliar la vida familiar y la profesional : concilier vie familiale et vie professionnelle
Texte rédigé le 12 octobre 2026 pour l'entraînement par test-concours-iep.fr, au format d'un article de presse ; il ne reproduit aucun article publié.